Cumplir 50 años ya no significa necesariamente acercarse a una etapa definida por el retiro y la pérdida de actividad. El aumento de la expectativa de vida, los cambios familiares, las nuevas formas de trabajar y la incorporación de la tecnología están modificando la manera en que se vive la segunda mitad de la vida, extendiendo el período en que las personas pueden continuar trabajando, aprendiendo, formando vínculos y desarrollando nuevos proyectos.
Teresita Serrano, decana de la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo y parte de su Unidad de Personas Mayores, explica que actualmente los 50 años representan la mitad de una vida adulta que se ha extendido considerablemente. Este cambio también ha alterado las etapas tradicionales de la vida. La educación superior se ha expandido, la maternidad y paternidad se han postergado y la secuencia de estudiar, trabajar y jubilar dejó de ser necesariamente lineal.
Serrano plantea que muchas personas pueden llegar a los 60 años con hijos todavía dependientes, padres longevos que requieren apoyo y proyectos laborales o personales todavía en desarrollo. Para Lorena Gallardo, doctora en Trabajo Social y académica de la Universidad Alberto Hurtado, vivir más años debe entenderse como un logro social, siempre que ese aumento de longevidad esté acompañado de calidad de vida. La especialista plantea que la vejez no comienza de manera repentina y que sus condiciones se preparan durante todo el curso de vida mediante hábitos saludables, cuidado de la salud física y mental y mantenimiento de las capacidades cognitivas.
Fuente: Emol.com

